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| Fuente: IMdb |
Lo que resultará más impactante para
muchos de One battle after another (Una batalla tras otra) posiblemente
no pasó, en su intención original, de un planteo futurista, a medio camino
entre la distopía y la parodia. La escenificación de una guerra abierta en la
frontera entre Estados Unidos y México, que acaso esbozaba una caricatura, se
convirtió, en la lectura de nuestros días, en una fantasía desbocada y en una
cruda realidad al mismo tiempo: el grupo de resistencia violenta y popular
French 75 no puede estar más ausente de la actualidad yanqui; pero el modelo de
militarización de la sociedad, hibridando policías y fuerzas armadas (cuyo objetivo
es el colectivo de inmigrantes) ha cobrado una vigencia incontestable.
Y no podía ser de otro modo: si bien
la película se estrenó a nivel mundial recientemente (con la parafernalia
segregacionista bien instalada en el discurso y las acciones del trumpismo),
su producción se inició a principios de 2024, cuando todavía se podía juguetear
con la idea de que un sistema
represivo dominado por sectas secretas de la extrema derecha supremacista era una
fantasía afiebrada, o al menos algo exagerada.
De alguna manera, por tanto, y acaso
de manera impensada, termina tomando una referencia de Terminator. El
grupo subversivo French 75 viene a ser como la resistencia encabezada por John
Connor. El aparato represivo del Estado estadounidense, por su lado, sería
Skynet. Nada más fantástico que imaginar un enfrentamiento por el estilo en
nuestros días.
No por ficticio ese escenario es menos atrapante, y a eso se suman la mirada satírica, que reparte ironías a diestra y siniestra (literalmente): de un lado y del otro de la trinchera se enredan en rituales ridículos, contraseñas complicadísimas, tecnologías que no funcionan o fallan, o conductas desquiciadas. DiCaprio transita toda la búsqueda de su hija enfundado en una bata inexplicable; Sean Penn resulta desopilante en su envaradura marcial y su falta de elegancia civil (aunque el personaje nunca abandona su carácter perverso); Del Toro es una especie de chicano zen, y hasta las monjas del convento practican tiro con fusiles de asalto mientras fuman una chala.
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| Faso y entrenamiento. Fuente: IMdb |
Izquierda y derecha se mueven bajo
la superficie: la izquierda usa túneles para la evasión al mejor estilo
vietnamita; la derecha se confabula en reuniones subterráneas que evocan a los Iluminati
del Código Da Vinci, pero con falsos decorados naturalistas y naturalezas
muertas embalsamadas. Todo es un poco grotesco, y la mordacidad no para.
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| El Club de Aventureros Navideños. Fuente: IMdb |
Paul Thomas Anderson suele adoptar en sus filmes un enfoque polifónico que reparte protagonismo entre
muchos caracteres, y esta no es la excepción. Por otro lado, deja atrás el
preciosismo de obras anteriores (Magnolia quizá sea su máxima expresión,
pero también Phantom thread o There will be blood) e incluso el
virtuosismo técnico de Boogie nights, donde la trama se subordinaba a planteos
de travelling y encuadres que derivaban en cierta fatiga narrativa.
En esta oportunidad el manejo de cámaras y fotografía es más libre y eso da más soltura al progreso de la historia. Pero se sabe que las películas de Anderson no destacan por su concisión sino por detenerse con morosidad en los detalles, y a esta quizá le sobren unos cuantos de los 161 minutos que dura. Máxime considerando que se trata, al fin y al cabo, de una película de acción, que cumple con los parámetros del género y por lo tanto se vuelve algo previsible. Sin embargo, tiene la virtud de revitalizar uno de sus tópicos más recorridos, las persecuciones de autos, situándolas en esas carreteras serpenteantes del sur de Estados Unidos, que todo el tiempo suben y bajan y agregan tensión y suspenso crecientes a perseguidores y perseguidos, que aparecen y desaparecen.
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| Del Toro resolviéndole problemas a DiCaprio. Fuente: IMdb |
Destaca especialmente la actuación de Sean Penn, el indestructible coronel que, en una nueva referencia, regresa cual Terminator cuando ya se lo creía destruido. DiCaprio construye apenas con oficio su personaje paranoico, pero no logra conmover. Del Toro tiene un personaje pequeño y bastante plano, y hace todo lo que puede con él. Chase Infiniti sí cumple una actuación remarcable, especialmente por tratarse de su debut en la pantalla grande.
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| Sean Penn, el coronel Terminator. Fuente: IMdb |
Mención aparte merece la banda de sonido a cargo de Jonny Greenwood, un ex Radiohead que se reconvirtió para la ocasión en un creador imprevisible de climas de disonancias inquietantes y armonías bellísimas.
En resumen, Anderson tiene su club
de fans, que seguramente encontrarán a One battle after another no sólo
suficiente, también necesaria. Lo seguro: garantiza un punto de vista personal
y original.





