sábado, 27 de diciembre de 2025

One battle after another (2025)

D: Paul Thomas Anderson 
I: Leonardo DiCaprio, Sean Penn, Benicio Del Toro, Chase Infiniti.
Fuente: IMdb

Lo que resultará más impactante para muchos de One battle after another (Una batalla tras otra) posiblemente no pasó, en su intención original, de un planteo futurista, a medio camino entre la distopía y la parodia. La escenificación de una guerra abierta en la frontera entre Estados Unidos y México, que acaso esbozaba una caricatura, se convirtió, en la lectura de nuestros días, en una fantasía desbocada y en una cruda realidad al mismo tiempo: el grupo de resistencia violenta y popular French 75 no puede estar más ausente de la actualidad yanqui; pero el modelo de militarización de la sociedad, hibridando policías y fuerzas armadas (cuyo objetivo es el colectivo de inmigrantes) ha cobrado una vigencia incontestable.

Y no podía ser de otro modo: si bien la película se estrenó a nivel mundial recientemente (con la parafernalia segregacionista bien instalada en el discurso y las acciones del trumpismo), su producción se inició a principios de 2024, cuando todavía se podía juguetear con la idea de que un sistema represivo dominado por sectas secretas de la extrema derecha supremacista era una fantasía afiebrada, o al menos algo exagerada.

De alguna manera, por tanto, y acaso de manera impensada, termina tomando una referencia de Terminator. El grupo subversivo French 75 viene a ser como la resistencia encabezada por John Connor. El aparato represivo del Estado estadounidense, por su lado, sería Skynet. Nada más fantástico que imaginar un enfrentamiento por el estilo en nuestros días.

No por ficticio ese escenario es menos atrapante, y a eso se suman la mirada satírica, que reparte ironías a diestra y siniestra (literalmente): de un lado y del otro de la trinchera se enredan en rituales ridículos, contraseñas complicadísimas, tecnologías que no funcionan o fallan, o conductas desquiciadas. DiCaprio transita toda la búsqueda de su hija enfundado en una bata inexplicable; Sean Penn resulta desopilante en su envaradura marcial y su falta de elegancia civil (aunque el personaje nunca abandona su carácter perverso); Del Toro es una especie de chicano zen, y hasta las monjas del convento practican tiro con fusiles de asalto mientras fuman una chala.

Faso y entrenamiento. Fuente: IMdb

Izquierda y derecha se mueven bajo la superficie: la izquierda usa túneles para la evasión al mejor estilo vietnamita; la derecha se confabula en reuniones subterráneas que evocan a los Iluminati del Código Da Vinci, pero con falsos decorados naturalistas y naturalezas muertas embalsamadas. Todo es un poco grotesco, y la mordacidad no para.

El Club de Aventureros Navideños. Fuente: IMdb

Paul Thomas Anderson suele adoptar en sus filmes un enfoque polifónico que reparte protagonismo entre muchos caracteres, y esta no es la excepción. Por otro lado, deja atrás el preciosismo de obras anteriores (Magnolia quizá sea su máxima expresión, pero también Phantom thread o There will be blood) e incluso el virtuosismo técnico de Boogie nights, donde la trama se subordinaba a planteos de travelling y encuadres que derivaban en cierta fatiga narrativa.

En esta oportunidad el manejo de cámaras y fotografía es más libre y eso da más soltura al progreso de la historia. Pero se sabe que las películas de Anderson no destacan por su concisión sino por detenerse con morosidad en los detalles, y a esta quizá le sobren unos cuantos de los 161 minutos que dura. Máxime considerando que se trata, al fin y al cabo, de una película de acción, que cumple con los parámetros del género y por lo tanto se vuelve algo previsible. Sin embargo, tiene la virtud de revitalizar uno de sus tópicos más recorridos, las persecuciones de autos, situándolas en esas carreteras serpenteantes del sur de Estados Unidos, que todo el tiempo suben y bajan y agregan tensión y suspenso crecientes a perseguidores y perseguidos, que aparecen y desaparecen.

Del Toro resolviéndole problemas a DiCaprio. Fuente: IMdb

Destaca especialmente la actuación de Sean Penn, el indestructible coronel que, en una nueva referencia, regresa cual Terminator cuando ya se lo creía destruido. DiCaprio construye apenas con oficio su personaje paranoico, pero no logra conmover. Del Toro tiene un personaje pequeño y bastante plano, y hace todo lo que puede con él. Chase Infiniti sí cumple una actuación remarcable, especialmente por tratarse de su debut en la pantalla grande.

Sean Penn, el coronel Terminator. Fuente: IMdb

Mención aparte merece la banda de sonido a cargo de Jonny Greenwood, un ex Radiohead que se reconvirtió para la ocasión en un creador imprevisible de climas de disonancias inquietantes y armonías bellísimas.

En resumen, Anderson tiene su club de fans, que seguramente encontrarán a One battle after another no sólo suficiente, también necesaria. Lo seguro: garantiza un punto de vista personal y original.

martes, 9 de diciembre de 2025

Die my love (2025)

D: Lynne Ramsay

I: Jennifer Lawrence, Robert Pattinson, Sissy Spacek, Nick Nolte.

Fuente: imdb.com

Cuando una película provoca críticas tan desmesuradamente dispares, es porque algo hay. Cierto nivel de desconcierto matiza a partes iguales amores y odios.

Lo que la película de Lynne Ramsay recupera centralmente de la novela de Ariana Harwicz es la inasibilidad de su escritura. Y en esos términos se independiza, aún cuando el discurrir del filme asuma rigurosamente la linealidad del relato escrito.

La obra de Harwicz sobre el aburrimiento en la angustia aplastante de una vida de noria; el desasosiego intrascendente de cada día (Hannah Arendt podría haber hablado de la banalidad de la desesperación) escapa todo el tiempo de referencias; no hay nombres propios (ni para personajes, ni para lugares, ni para momentos) y es el monólogo interior de una primera persona que se desquicia progresivamente. Por el contrario, la película está situada, con personajes que tienen nombre pero no reflexionan ni meditan, ni parecen moverse más que por impulsos. Así, el filme calca una trama que es en sí misma un océano de significaciones, y al mismo tiempo edifica su propio universo. La polisemia del texto original se dispara y distorsiona. La multiplicidad de sentidos haría las delicias de Barthes y Eco.

Para muestra basta un botón: existe una considerable distancia entre el Matate, amor del título literario, y el Die my love del cinematográfico, de intenciones y poética muy diferentes. ¿Kill yourself hubiera sido más fidedigno? Arduo de decidir, vista la igualmente remota relación del original con el Mátate, amor que se eligió para título latino del filme: cualquier argentino conoce el significado, bastante lejos de la literalidad, que entraña la expresión matate en el habla coloquial local.

En su propia constelación de señales y símbolos de lectura difusa la película se va armando con una mezcla de sensorialidad e interioridad, sin instrucciones ni códigos. Si esto es lo que se espera cuando se va al cine, esta es la película.

La dirección es sobria, sigue a los personajes y cuenta lo que tiene que contar. Hay un predominio de colores fríos pero sin énfasis ni saturación, apenas dando un toque a los ambientes que aprisionan la pasión protagónica, y la banda de sonido sirve a la inquietud exasperada de la trama.

Los papeles son exigentes, especialmente para Lawrence, que compone con acierto el querer ser sin saber bien qué de su personaje. Con economía de recursos, Pattinson dota al suyo de una sorprendente complejidad. La inclusión de Sissy Spacek, eterna referencia de su Carrie con final de fuego, quizá no sea inocente en esta película sobre una conciencia en llamas; en todo caso, el sonambulismo de su personaje alude al lado salvaje y a la intranquilidad que dormitan, como brasas bajo la ceniza, aún en los espíritus más domesticados.

Die my love es una película dirigida con mano segura para ejecutar una idea clara. Trazar paralelos con la novela puede ser un ejercicio lúdico hasta cierto punto, pero inevitablemente necesita ser abordada como obra autónoma, que dibuja caminos propios para fugar hacia su bosque mental incandescente.


Sinners (2025)

 D: Ryan Coogler I: Michael B. Jordan, Jack O’Connell, Hailee Steinfeld, Delroy Lindo Fuente: imdb.com Que Sinners haya marcado un récord...