jueves, 8 de enero de 2026

Bugonia (2025)

D: Yorgos Lanthimos

I: Emma Stone, Jesse Plemons, Aidan Delbis, Alicia Silverstone.

 

Fuente: imdb.com

Lo primero a decir es que Bugonia es una remake de Save the green planet!, una película surcoreana del 2003. Se puede suponer que las motivaciones no fueron reeditar un éxito de taquilla (que no fue, al menos en Occidente), sino recuperar y reformular una trama de un potencial asombroso.

No está muy claro quién iba a dirigir en principio el refrito (el proyecto arrancó en 2020), si Ari Aster o Jang Joon-Hwan, el creador y realizador de la versión original (en Bugonia está acreditado como uno de los productores ejecutivos). Recién en 2024 se confirmó el nombre de Lanthimos a cargo de la realización.

Con la reescritura del guión a cargo de Will Tracy y la propia mirada de Lanthimos, el diamante en bruto primigenio –que era una mezcla de comedia negra, ciencia ficción, cine gore y artes marciales, con mucho de ironía– ganó en complejidad estructural, amplificando a partir de un argumento lineal tal cantidad de lecturas posibles que aventurar alguna en este comentario, por sutil que fuera la referencia, significaría limitar el universo en expansión del film en sólo uno de los múltiples sentidos que dispara.

Las reflexiones que se desprenden del visionado están atravesadas dolorosamente por la actualidad del mundo: los fundamentalismos, la negación del otro, el ensimismamiento solitario, la deshumanización de seres rotos interiormente, quebrados por una sociedad que de sociedad tiene poco y de civilización menos. Por encima del tono por momentos juguetón y todo el tiempo sorprendente, de una composición de seres esperpénticos y extremos, el tono satírico enmascara una crítica amarga y desesperanzada que, sin embargo, se retuerce y batalla hasta el final profundizando más y más en un horror existencial hasta la pregunta inevitable: cómo, de qué manera la humanidad llegó a convertirse en lo que es.

La historia del conspiranoico Teddy, que quiere salvar al mundo de un exterminio alienígena, juega con las ambigüedades desde el principio. Así, la primera escena de su víctima, una Emma Stone rapada, sugiere efectivamente un alien. Al mismo tiempo, es imposible evitar la referencia a la (igualmente rasurada) Ripley de Sigourney Weaver en Alien III, quien en aquel caso... era la que combatía al bicho. Pero también a Nosferatu, tanto el de Murneau como el de Herzog.

¿Alien o Nosferatu? Fuente: imdb.com

Es que la película dialoga sin ostentación, sin pretender guiños diletantes, con gran parte del cine de diversas vertientes, desde la ciencia ficción también de 2001, el cine político de I… como Ícaro, Taxi driver… La lista puede volverse infinita y arbitraria porque, como un aspersor loco, el film tirotea en todas direcciones. Hasta Alicia Silverstone, en sus únicas escenas parlantes en blanco y negro, puede evocar a la Elizabeth Taylor desquiciada de Who's afraid of Virginia Woolf? Y el tema de Green Day Basket Case, cuya letra describe al trastornado Teddy, al mismo tiempo resulta una alusión obligada para los memoriosos que recuerdan el film homónimo de 1982, pionero del más bizarro cine gore.

The Basket Case (1982). Fuente: imdb.com

La otredad como enemigo, la imposibilidad del diálogo, la renuncia explícita y obstinada al mínimo intercambio de pareceres hablan de la polarización irreconciliable de nuestros días, que sólo favorece a los que están determinados a transgredir las reglas. El consenso, por el contrario, es lo que impide vulnerarlas, a favor de transformarlas de manera concertada. El riesgo es exponencial porque, sin reglas, cualquier control es una ilusión, más tarde o más temprano.

Michelle y Teddy: duplicaciones y duplicidades. Fuente: imdb.com

La dirección de Lanthimos es óptima y se apoya en un trabajo fotográfico descollante. Como es habitual en sus películas, la imprevisibilidad sostiene la tensión narrativa: se avanza de desconcierto en desconcierto. La dirección de arte generó ambientes perfectos sin recargarlos ni enfatizar efectos hiperrealistas: apenas determinando en detalle cada lugar. La banda de sonido, según acostumbra este director, tiene un protagonismo dramático cuando se hace presente.

Fuente: imdb.com

Las actuaciones son descomunales. Emma Stone y Jesse Plemons, en su segunda colaboración después de Kinds of kindness, también de Lanthimos, se superan en caracterizaciones al límite, soportando el peso de una utilización intensiva de primeros planos extremos. La elección de Aidan Delbis, un actor neurodivergente, para el papel de Don, el ingenuo cómplice de Teddy, pudo ser un riesgo y en cambio fue un acierto superlativo.

Stone, al límite. Fuente: imdb.com

Bugonia es, por muchos motivos, quizá la película más consistente de Lanthimos, lo que ya es mucho decir. No hay que perdérsela.



 

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